Las materias primas se han consolidado como una de las clases de activo más sólidas para diversificar carteras y proteger el valor contra la volatilidad de los mercados tradicionales. En esta guía descubrirás cómo aprovechar el auge del oro, la plata y otros commodities clave de cara a 2026, con datos históricos, proyecciones y estrategias prácticas.
Los commodities ofrecen protección contra la inflación y crisis que afectan a acciones y bonos de forma periódica. Además, actúan como un refugio en momentos de incertidumbre económica y tensiones geopolíticas.
Al incluir una exposición diversificada más allá de activos tradicionales, un inversor puede mejorar la resiliencia de su cartera y aprovechar tendencias estructurales globales, como la transición energética y el crecimiento demográfico.
En 2025, el oro registró una rentabilidad aproximada del 70%, su mayor subida en casi 50 años. Desde finales de 2024, acumuló un avance del 28.8%, alcanzando un precio real ajustado por inflación de $3,432.3 por onza, el nivel más alto de la historia moderna.
Desde 1999, el precio pasó de cerca de 240 € la onza a cotas superiores a 4,500 USD (3,825 €) al cierre de 2025. En los últimos doce meses, su rango osciló entre 2,866.30 y 5,626.80 USD con fluctuaciones diarias de -1.33% a +3.21% y volúmenes de hasta 235,000 contratos.
Comparado con el S&P 500, el oro superó al índice en 29.5% de los años durante las últimas seis décadas, con una ventaja promedio de +25.3% en esos ejercicios. Para 2026, se proyectan objetivos de hasta $5,000 por onza, impulsados por compras de bancos centrales y déficits fiscales, tasas reales bajas en EE.UU. y riesgos geopolíticos crecientes. Los ETFs de oro alcanzaron una rentabilidad neta de comisiones cercana al 60% en 2025.
La plata fue la estrella de 2025, con un alza del 150% y un avance del 30.8% desde finales de 2024, llegando a cotizar cerca de 80 USD por onza. Sin embargo, presenta una volatilidad extremadamente alta y errática, con caídas históricas de hasta -51.9%.
En las últimas seis décadas, la plata superó al S&P 500 en 26.2% de los años, con una ventaja media del +52.9% en esos ejercicios (inflada por el +422.5% de 1979). Ajustada por inflación, su precio actual representa solo el 28% de su pico histórico real.
Para 2026 se espera una tendencia alcista moderada, entrando en un periodo de “price discovery” por encima de 65 USD. Los ETFs de plata rindieron alrededor de 75% en 2025 debido a la especulación y la demanda industrial.
Resumen comparativo:
Más allá de los metales preciosos, existen materias primas vitales para la economía global y la transición energética. Añadirles exposición puede mejorar los perfiles de riesgo y retorno.
Los impulsores alcistas para 2026 incluyen desequilibrios entre oferta y demanda globales, mayores inversiones en energía limpia, tensiones geopolíticas e inflación persistente. Sin embargo, los precios de muchas materias primas cayeron a mínimos de seis años tras cuatro años de declive general.
Los riesgos comprenden riesgos asociados al desempeño a largo plazo, volatilidad episódica, costes de almacenaje y seguros, y shocks derivados de conflictos o fenómenos climáticos extremos. La plata, en particular, presenta altibajos más pronunciados.
Existen múltiples vehículos para acceder a commodities, desde instrumentos financieros a activos físicos. Una exposición broad a commodities diversificados mejora la capacidad de navegar distintos ciclos de mercado.
Una estrategia recomendada es mantener una asignación táctica del 0-5% en commodities dentro de un portafolio más amplio. Gestión activa y táctica para 2026 puede capturar oportunidades sin sacrificar liquidez ni asumir riesgos excesivos.
Las previsiones apuntan a retornos moderadamente atractivos en commodities, con mayor dinamismo en metales industriales y preciosos. La diferenciación sectorial y geográfica será clave para optimizar resultados.
Invertir en oro y plata, complementado con exposición a cobre, petróleo y materias primas de baterías, permite construir una cartera más resistente. Con un enfoque disciplinado y diversificado, los inversores pueden aprovechar la evolución del panorama global y beneficiar su patrimonio a largo plazo.
Referencias